Etapa 9
Cervia > Corno alle Scale
Las playas de Romagna son famosas en todo el mundo, al igual que la calidad de la acogida que se dispensa al visitante.
Cervia
Las playas de Romagna son famosas en todo el mundo, al igual que la calidad de la acogida que se dispensa al visitante. Ocurre también en Cervia, lógicamente, sede de la salida de la novena etapa del Giro. Pero aquí hay mucho más. La historia del lugar está íntimamente ligada a sus salinas —todavía en activo, por cierto— y a la riqueza que generaban. El casco histórico se articula en torno al llamado Cuadrilátero, trazado urbano realizado a finales del siglo XVII, que conserva edificios emblemáticos como la Catedral y el Palazzo Comunale. Testimonio de la vocación productiva son los Magazzini del Sale, asomados al puerto canal, junto a la Torre San Michele, estructura defensiva construida para proteger la ciudad y las reservas de sal. La vinculación con el mar es en cambio evidente en el Porto Canale y en el Borgomarina, antiguo barrio de pescadores.
La carrera continúa por la campiña emiliano-romagnola. Quizá no sea casualidad que precisamente en esta región estén radicadas consolidadas empresas fabricantes de maquinaria agrícola exportada después a todo el mundo.
La siguiente parada del aficionado es Bolonia, apenas rozada por el Giro pero absolutamente fascinante para cualquier amante del ciclismo: la subida al Santuario de San Luca es un auténtico monumento del pedaleo y está flanqueada por un pórtico que, con sus más de 600 arcadas, es el más largo del mundo. La estancia en la ciudad felsinea lleva obligatoriamente también a la Piazza Maggiore y al pie de las Torres della Garisenda y degli Asinelli, presentes en toda imagen bolónesa.
El pelótón se interna en el valle del Reno a su paso por Pontecchio Marconi. Curioso que, en la era de los pinganillos que conectan en cada instante de carrera a los corredores con los directores deportivos, se transite precisamente por el pueblo en el que el Premio Nobel de Física llevó a cabo los primeros experimentos de telegrafía sin hilos. A la obra de Guglielmo Marconi y a la historia de las telecomunicaciones está dedicado el Museo del interior de Villa Griffone, la casa familiar del inventor boloñés.
Corno alle scale
En Marzabotto se rinde homenaje a las víctimas de una de las masacres de civiles más atroces ocurridas durante la Segunda Guerra Mundial, y después se avanza hacia la meta pasando, entre otros lugares, por Lizzano in Belvedere y su interesante Museo del Cuarzo. Ya casi a la vista de la línea de llegada se pasa junto al místico Santuario de la Virgen del Acero (siglo XVI).
Corno alle Scale es la estación de esquí más importante del ‘Bolognese’, el lugar donde el mítico Alberto Tomba sentó las bases de su extraordinaria carrera. Pero también en esta época del año la densa red de senderos, los grandiosos panoramas que se contemplan desde la cresta de los Apeninos, los vestigios de la Línea Gótica y el sugestivo Lago Scaffaiolo son reclamos a los que nadie puede ni debe resistirse.