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Etapa 3

Plovdiv / Пловдив > Sofia / София


El gran final en tierras búlgaras une las dos ciudades más grandes del país


Plovdiv

La salida es en Plovdiv, que luce con orgullo los grandiosos monumentos de la época romana como el Teatro, el Foro y el Estadio. Centro económico y estratégico de primera importancia desde siempre, Plovdiv conserva aún testimonios de los pueblos que la han gobernado a lo largo de los siglos. La visita de la ciudad depara frecuentísimas sorpresas entre iglesias bizantinas y mezquitas, arquitecturas características en madera de los períodos antiguos o sinagogas judías. Imprescindible es la Kyniaz Aleksander, la calle peatonal de casi dos kilómetros a cuyos lados se asoman los palacios más suntuosos construidos por los ricos comerciantes locales en los siglos XVIII y XIX. Entre sus calles empedradas en el casco antiguo se pueden encontrar galerías de arte, museos, academias musicales y tiendas de anticuarios donde perderse entre uniformes soviéticos, alfombras turcas y trajes tradicionales.
Tras cruzar las históricas localidades de Pazardzhik y Dolna Banja, la carretera asciende hacia Borovets, la estación de deportes de invierno más importante de Bulgaria, que ha acogido en varias ocasiones pruebas de Copa del Mundo de esquí alpino y biatlón. La red de senderos que desde aquí se extiende por los amplios bosques de coníferas que rodean la localidad invita a dar un paseo al fresco, en un entorno silencioso e insólito.

Sofia

Antes de llegar a Sofía, la carretera bordea el lago de Iskar, último punto de parada antes del sprint final. La capital de Bulgaria no defrauda las expectativas y, pese a su extensión, se visita preferiblemente a pie. Solo así uno puede dejarse sorprender por la magnificencia de la plaza Nezavisimost (plaza de la Independencia), o por las peculiares aceras amarillas del centro histórico. Se llaman ‘zhaltite paveta’ y fueron construidas con motivo de la boda del zar Fernando a principios del siglo XX. Absolutamente imprescindibles son la Catedral de San Aleksander Nevsky - una de las iglesias ortodoxas más grandes del mundo, adornada con imponentes cúpulas chapadas en oro e interiores repletos de frescos e icónos-, y la Catedral de Santa Sofía, construida bajo el dominio del emperador Justiniano (siglo VI) con interior de tres naves, bóvedas de cañón y una grandiosa cúpula. La última parada antes de sumergirse en la animada vida nocturna de la ciudad es la Iglesia de Boyana, una obra maestra medieval conocida por sus frescos del siglo XIII, extraordinariamente bien conservados.