Etapa 4
Catanzaro > Cosenza
Catanzaro sorprende.
Catanzaro
Catanzaro sorprende. Lo hace, por ejemplo, con el Parque arqueológico de Scolacium, ciudad de la Magna Grecia y luego de los romanos, hoy inmersa entre olivos y a la que se puede acceder gracias a los soportes multimedia modernos. De gran relevancia es también el Parque de la Biodiversidad Mediterránea, una zona de unos 60 hectáreas surgida de un proyecto de regeneración urbana que une entorno natural, arte contemporáneo e investigación científica. Aquí lo que más llama la atención es el Parque internacional de la escultura, con más de 20 instalaciones al aire libre realizadas por artistas de fama mundial, entre ellos Tony Cragg, Dennis Oppenheim, Mimmo Paladino y Michelangelo Pistoletto.
Entre los lugares más representativos de la ciudad se encuentra el Complejo monumental de San Giovanni, erigido sobre una antigua planta normando-sueva y hoy centro cultural que integra estructuras históricas y espacios expositivos, incluidas las Galerías del Castillo. Importante por la calidad de las obras reunidas es además el MARCA (Museo Arte Catanzaro).
Abandonando la capital de Calabria, la etapa se dirige sin demora hacia el mar Tirreno, que toca por primera vez en Gizzeria Lido. Desde aquí se remonta la costa, atravesando conocidas localidades de playa, hasta Amantea, una ciudad medieval encaramada en una colina justo por encima del litoral. El casco antiguo, excavado en la roca, se erige entre tortuosas callejuelas hasta alcanzar la iglesia de San Bernardino de Siena (siglo XV). Merecen visita la iglesia de San Francisco de Asís del siglo XIII, las torres de la fortaleza bizantina y el Duomo de San Biagio, construido sobre una antigua iglesia griega. De vuelta a orillas del mar se continuó hasta San Lucido, donde se gira hacia el interior para afrontar la subida que lleva a los 979 metros del Passo Crocetta, la única dificultad resaltable de la jornada, que introduce al largo tramo llano que conduce a la meta.
Cosenza
Cosenza, a menudo denominada la ‘Atenas de Italia’ por su importante pasado, custodia obras maestras monumentales como la Catedral de Santa María Asunta, de origen medieval y reconstruida en el siglo XIII y el Castillo Normando-Suevo, mientras que el Museo arqueológico de los Bretios y los Enotrios narra la historia de la ciudad con piezas de época protohistórica, helénica y romana. Merece una visita también el Museo al aire libre Carlo Bilotti, instalado en el Corso Mazzini, con esculturas de Dalí, Giorgio De Chirico, Mimmo Rotella y otros artistas de calibre internacional. Los aficionados a la tecnología se sorprenderán en el Museo Interactivo de Arqueología Informática, una exposición de ordenadores históricos (más de cien ejemplares) que describe la evolución del computador a través de las décadas. Al final de una jornada tan intensa uno se relaja en el verde de Villa Vecchia, jardín urbano del siglo XVII recientemente regenerado.