Etapa 14
Aosta > Pila (Gressan)
El Valle de Aosta, escenario de toda la decimocuarta etapa del Giro d’Italia, evoca de inmediato la imagen de las grandes montañas.
Aosta
El Valle de Aosta, escenario de toda la decimocuarta etapa del Giro d’Italia, evoca de inmediato la imagen de las grandes montañas. Y, naturalmente, una jornada repleta de subidas es la que aguarda a público y corredores. El trazado del recorrido, sin embargo, permite ver y descubrir mucho más.
Empezando por Aosta, la antigua Augusta Praetoria, que por su magnificencia e importancia estratégica era denominada la “Roma de los Alpes”. Bien merece la pena adentrarse en ese mundo antiguo, todavía bien visible y emocionante.
La época romana la narran el Arco de Augusto, la Porta Praetoria, el imponente Teatro Romano, el sugestivo Criptoportico forense y el Puente sobre el Buthier. Pero el viaje en el tiempo puede llevarnos aún más atrás, visitando el área megalítica de Saint-Martin-de-Corléans con restos que van del 3000 al 1100 a.C. Más recientes son el Complejo de Sant’Orso con la Colegiata y el claustro románico, y la catedral dedicada a Santa Maria Assunta y San Giovanni Battista. Tras esto, uno se relaja en la Piazza Chanoux, el monumental salón de la ciudad, y da el pistoletazo de salida.
La subida hacia Saint Barthélemy permite contemplar de cerca los viñedos aferrados a la montaña que han convertido a esta pequeña región en un pequeño paraíso para los amantes de los vinos de calidad. Hileras y terrazas ganadas con esfuerzo, y no menos exigente es su mantenimiento, razón por la que no en vano se habla de viticultura heroica. Después de una parada en el Observatorio Astronómico de Lignan se desciende de nuevo entre viñedos hasta Nus, donde destacan los restos del Castello di Pilato que según la leyenda acogió a Pilato cuando viajaba hacia su exilio en las Galias tras la condena de Jesús.
Pila
La larga subida hacia Valpelline y la posterior ascensión a Verrogne permiten conocer aldeas silenciosas y de gran belleza, además de contemplar desde puntos de observación privilegiados la Grivola, el Monte Emilius y el macizo del Gran Paradiso. Al término del posterior descenso son los castillos los que captan la atención: los de Sarre, Sarriod de La Tour, Saint Pierre (sede de un notable Museo de Ciencias Naturales) y, por último, Aymavilles, inconfundible castillo renacentista de torres cilíndricas recientemente restaurado y abierto al público.
Pila es bien conocida entre los amantes de las dos ruedas, atraídos por el gran Pila Bike Park, instalación reconocida a nivel internacional, con trazados que discurren entre bosques y laderas abiertas, a los que se suman zonas dedicadas a la e-bike, el cross country y el aprendizaje técnico. Agradable es también el breve paseo hasta el Lago Chamolé, rodeado de pastos de alta montaña, cerca del cual se encuentra el Cristo de Chamolé, mirador panorámico y símbolo espiritual. No hay que descartar la posibilidad de llegar a Pila en telecabina desde Aosta, evitando así el tráfico y los problemas de aparcamiento en altura.