Etapa 13
Alessandria > Verbania
Lugares que merece la pena conocer.
Alessandria
Jornada íntegramente piamontesa, sin dificultades destacadas antes del tramo final, que pasa por tres capitales de provincia. Lugares que merece la pena conocer, aunque no son los únicos que justifican una parada mientras se espera a los corredores. Alessandria es una ciudad muy volcada con las bicicletas y el ciclismo. Un vínculo profundo que recoge a la perfección el AcdB Museo (acrónimo de Alessandria Città delle biciclette). Tras la visita, la ciudad se descubre partiendo desde la Piazza della Libertà, rodeada de importantes edificios históricos entre los que destacan el Palazzo Rosso, conocido también como Palazzo degli Orologi, el barroco Palazzo Ghilini y el decimonónico Palazzo Cuttica. Merece la pena el Museo Borsalino, que repasa la historia del célebre fabricante de sombreros con una exposición de 2.000 tocados. En las afueras de la ciudad se encuentra la Cittadella, construida en 1728 y considerada uno de los edificios militares más importantes de Europa.
En Casale Monferrato, el imponente Castello dei Paleologi (siglo XIV) reclama una parada con su forma hexagonal asimétrica y sus cuatro grandes torreones circulares.
La jornada continúa entre las interminables extensiones de arrozales que han convertido esta parte del Piamonte en el principal polo europeo del cultivo de arroz, tanto en cantidad como en calidad. Una tradición que tiene su corazón en Vercelli, donde es un placer detenerse en sus plazas-salón, con la Piazza Cavour y la que se abre a los pies del Broletto a la cabeza.
La segunda parte de la etapa discurre por la orilla piamontesa del Lago Maggiore, que se alcanza en Arona. El paseo por el lungolago parece obligado, aunque no hay que perderse la subida a la colina que se alza a espaldas de la localidad para visitar el Sancarlone, la estatua dedicada a San Carlos Borromeo que, con 35 metros de altura, es la segunda del mundo entre las construidas en bronce, solo por detrás de la Estatua de la Libertad de Nueva York.
Verbania
En Stresa se pone rumbo al pequeño puerto desde donde zarpan los transbordadores hacia las Isole Borromee. La visita a los suntuosos palacios y jardines de la Isola Madre y la Isola Bella llena la vista y se queda grabada en el corazón. De vuelta a la orilla, el Parco Pallavicino, valiosa reserva faunística y botánica a la vez, obliga a una parada más. Mayo es el mes de la explosión de los rosales: hay que aprovecharla.
La meta está en Verbania, también asomada al Lago Maggiore. Aquí es casi inevitable la visita a los Giardini Botanici di Villa Taranto, uno de los conjuntos de su clase más importantes de Europa, con miles de especies y floraciones espectaculares. Colores y aromas se encuentran también en Villa Maioni, donde está la llamada “Biblioteca delle Camelie”, un parque botánico con cientos de variedades. En el corazón de la ciudad, el Museo del Paesaggio, alojado en el Palazzo Viani Dugnani, custodia valiosas obras vinculadas al territorio, realizadas entre los siglos XIX y XX. Hay que verla, porque esta ciudad ‘viene de lejos’.