El ciclismo de Uruguay no deja de vivir momentos históricos gracias a una figura que no deja de crecer: la de Thomas Silva (XDS Astana). Apenas 24 horas después de debutar en el Giro d’Italia, su segunda ronda de tres semanas tras La Vuelta de 2025, el charrúa se vistió de rosa en Veliko Tarnovo, la antigua capital de Bulgaria, tan remoto confín para el ciclismo tradicional como lo es el origen de este corredor de 24 años que ha tirado la puerta abajo nada menos que en la Corsa Rosa.
De todos los finales posibles para esta Etapa 2, el más razonable fue el que ocurrió, con una treintena de unidades presentándose juntas en la llegada. Pero para alcanzar ese punto, de nuevo esta carrera donde todo da vueltas tan rápido se sumió en tres cuartos de hora de locura.