Llevaba un par de años llamando a la puerta, esperando un éxito como este. Y finalmente, la progresión rutilante de Paul Magnier (Soudal Quick-Step) se ha terminado por confirmar en el Giro d’Italia, el que partía en este 2026 y por decimosexta vez desde el extranjero, en una preciosa partida desde Nessebar, en Bulgaria, a orillas del Mar Negro.
En un escenario poco habitual del ciclismo, como los que en 2025 le vieron acercarse al ‘pichichi’ de la temporada con 20 victorias -Polonia, Eslovaquia, Croacia, Guangxi, en un ‘rush’ final brutal con quince éxitos en tres meses-, el corredor nacido en Laredo (no la cántabra, sino la de Texas) sacó partido de sus piernas y de una monumental montonera que dejó a todo el pelotón, salvo once corredores, fuera de la disputa.
Mientras Jonathan Milan (Lidl-Trek), solo cuarto, no mostraba sus mejores piernas y otros como Kaden Groves (Alpecin-Premier Tech) y Dylan Groenewegen (Unibet Rose Rockets) se llevaban la peor parte, Magnier aventajaba a Tobias Lund Andresen (Decathlon CMA CGM) para vestir la prenda más preciada. Pero antes, hubo historia de la buena para un jornalero de la gloria del ciclismo español.