La tensión se mascaba ya desde la salida de Paestum. Viento más fuerte que nunca en estos días -incluso más que el previsto para la etapa del martes en Cosenza-, peligro de lluvias y, sobre todo, la amenaza de los ‘sampietrini’ de Nápoles, aún más suaves que los romanos, para una llegada en repecho y muy distinta a las que el Giro d’Italia solía proponer en la ciudad partenopea otros años. Por eso fue lógico que en esta Etapa 6 de la Corsa Rosa la fuga nunca llegase a ver un ‘2’ en la pizarra de tiempos.
Era un día de esos que la gente maltrata llamándolos de transición y tuvo en realidad y por momentos aire de clásica. Se lanzaron en una contrarreloj a dúo, recordando el mítico Trofeo Baracchi, Luca Vergallito y Edward Planckaert (Alpecin-Premier Tech), emulando aquella acción del año pasado de Mathieu van der Poel con Jonas Rickaert en el Tour de Francia que casi acabó con el éxito del excampeón mundial. Se acabaron animando, cerca de la cota de Cava de’ Tirreni, tres de los habituales para sustituir al agotado Planckaert: Manuele Tarozzi, Martin Marcellusi (Bardiani-CSF 7 Saber) y Mattia Bais (Polti VisitMalta), el hombre que en su barbilla lleva escrito “mai molar”, ‘no te rindas nunca’.