El pasado domingo, Roma consagró a un nuevo emperador. Veni, vidi, vici, como reza el viejo adagio latín, manido pero que encaja a la perfección con el vencedor del Giro d’Italia 2026. A sus 29 años, Jonas Vingegaard se presentaba por primera vez ante los tifosi de la Corsa Rosa. Durante tres semanas, el líder del equipo Visma | Lease a Bike se mostró fiel a sí mismo: una cierta reserva, marca de sobriedad y elegancia, en su manera de ser y de actuar; pero a la vez, un despliegue sin contención, volando sobre la montaña, para conquistar un triunfo histórico. Tras el Tour de Francia (2022, 2023) y La Vuelta ciclista a España (2025), el danés añade una joya Rosa a su corona. “Es irreal“, susurra.
Su dominio comenzó desde antes incluso de la carrera. Los sueños de Maglia Rosa de Jonas Vingegaard se remontan a varios años atrás. La decisión definitiva de competir se remonta a finales del año pasado, aunque hubo que esperar a enero para que el danés lo revelase al mundo entero. Acostumbrado a ser campeón en julio, gran rival de Tadej Pogačar en las carreteras francesas, estaba listo para afrontar nuevos retos, ampliar su paleta y su palmarés para ir más allá de esos triunfos de amarillo y convertirse en gigante de su deporte.
Había algo de rito de iniciación cuando Vingegaard se presentó a orillas del mar Negro para la Grande Partenza. La 109ª Corsa Rosa recompensó primero a Paul Magnier (Soudal Quick-Step), primera Maglia Rosa de esta edición tras haber sufrido en su descubrimiento de la prueba el año pasado. Vingegaard, por su parte, se mostraba cómodo ya desde su segundo día de carrera en el Giro, con un primer ataque contundente en la subida al monasterio de Lyaskovets. Un pequeño grupo volvería a conectar con él, abriendo camino a Thomas Silva (XDS Astana) para vestirse de líder. Todavía no era la hora del danés. Pero las bases de sus conquistas italianas quedaron sentadas desde Bulgaria.