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Renacimiento en el Etna

10/05/2022

El año pasado, por estas fechas, Lennard Kämna se enfrentaba a un periodo concreto de su carrera y de su vida en general. Intentaba dilucidar si ser ciclista profesional era realmente lo que quería hacer con su vida o quizás era mejor hacer algo que le permitiera hacer una vida con un poco menos de sacrificio. Y estas incertidumbres empezaron a dar vueltas en su cabeza apenas unos meses después del año en el que se consagró al más alto nivel: en 2020, de hecho, Kämna había sido una de las revelaciones de la temporada, con una victoria de etapa en el Tour del Dauphiné y luego en el Tour de Francia.

Sin embargo, en 2021, algo hizo clic. Fue lento al empezar la temporada, su primera carrera fue la Volta a Catalunya a finales de marzo (e incluso ganó una etapa), pero luego paró, corrió la Volta ao Algarve a principios de mayo y allí decidió que había tenido suficiente. Durante el resto de 2021 no volvió a correr: necesitaba volver a encontrarse a sí mismo.

Sentí que me faltaba la oportunidad de desarrollar otros intereses“, había explicado en una entrevista con Weser-Kurier, “Con cada imprevisto, el estrés aumentaba increíblemente. Pensaba que había vivido mi vida de forma equivocada, que necesitaba abrirme a otras experiencias. Me resultó difícil salir de ese túnel”. Bora-hansgrohe nunca dejó de apoyarle y durante esos meses de descanso Lennard se dio cuenta de que el ciclismo era realmente su vida.

Se sacó la licencia de navegación y volvió a subirse al sillín: la primera carrera que hizo, sin embargo, fue la Cape Epic en Sudáfrica, 8 etapas de MTB para descubrir sus límites. Con él estaba su amigo y compañero de equipo Ben Zwiehoff, también presente en este Giro de Italia, y a partir de ahí comenzó su viaje de renacimiento, que hoy en el Etna ha alcanzado su punto culminante. Tras una etapa en la Vuelta a Andalucía y una etapa en el Tour de los Alpes, Kämna ganó también el Giro. “Definitivamente, he vuelto a ser el de antes“, dijo tras la llegada. Y eso es lo más importante.

Si el de Kämna es un renacimiento, el de Juan Pedro López Pérez es un auténtico nacimiento -en lo que a ciclismo se refiere, claro-, porque llevar la Maglia Rosa te lleva al menos tres pasos en la historia del ciclismo. El andaluz, de 24 años, es el primer español que se viste de rosa desde 2015, cuando un tal Alberto Contador ganó su segundo Giro de Italia. Además, con 24 años, 9 meses y 9 días, López se convierte en el maillot rosa español más joven de la historia, superando el récord que también tenía Contador, de 25 años, en su victoria en el Giro de 2008. Las elevaciones de las próximas etapas deberían permitirle durar unos días en el rosa y esperamos aprovechar la oportunidad para conocerlo mejor.

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