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¿Jaque mate?

28/05/2022

Nos lo habían dicho una y otra vez: el enfrentamiento llegaría en la Marmolada. Y así fue. La larga espera de esta tercera semana, a la que le costó arrancar en términos de espectáculo, culminó con los últimos 3 kilómetros de infarto de la subida del Passo Fedaia. “Había estado guardando mi energía estos últimos días para darlo todo en la Marmolada“, dijo Jai Hindley (Bora-hansgrohe) tras la llegada. El cara a cara con Richard Carapaz (Ineos Grenadiers) llegó al final y el australiano sacó lo mejor de él.

Después de que el Passo San Pellegrino y el Passo Pordoi (Cima Coppi) no hubieran ofrecido ninguna emoción especial, se esperaba otro 0-0 entre los aspirantes a la clasificación general, inmovilizados por un equilibrio que no parecía romperse, Pero después de que el Bahrain Victorious se distanciara durante gran parte de la etapa, y luego en el Passo Fedaia los Ineos Grenadiers con Pavel Sivakov tomaran la delantera, ni Mikel Landa ni Richard Carapaz esprintaron, sino Jai Hindley, que sacó de su rueda al primero de los tres aspirantes a la Maglia Rosa, Landa, en la primera embestida.

Cuando Carapaz respondió a la primera embestida de Hindley, su rostro no delataba el inminente fracaso que iba a producirse unos cientos de metros después. Así pues, los dos continuaron juntos en las pendientes cada vez más pronunciadas de la Marmolada y el australiano encontró en su camino a Lennard Kämna, recién llegado de la escapada de la mañana, que rascó el fondo de su energía para echar una última mano a su capitán. Y justo cuando el alemán hizo un último esfuerzo, Carapaz empezó a ver las estrellas, aligeró su proporción y fue perdiendo terreno. En medio de la frenética multitud de Fedaia, Hindley se giró y vio a su adversario avanzando a duras penas, haciendo una mueca como nunca antes, así que dio las gracias a Kämna y relanzó su acción, cavando un enorme surco sobre un Carapaz cada vez más pesado en los pedales.

Hindley se dio cuenta de que era el momento de ganar el Giro de Italia, se dio cuenta de que podía desterrar la pesadilla de perder otra Corsa Rosa en la última contrarreloj como en 2020 y empujó con fuerza todo el camino hasta la línea de meta, sin mirar atrás, galvanizado por el público que ha hecho del Giro algo legendario durante décadas. Por detrás, sin embargo, el ecuatoriano fue perdiendo poco a poco todas sus certezas, siendo superado y descolgado por Hugh Carthy (EF Education-EasyPost), Landa y el propio Kämna. Jai tiene ahora en sus manos el Trofeo Senza Fine, a la espera de la actuación final contrarreloj en la Arena de Verona.

A todo esto, en cabeza, Alessandro Covi (UAE Team Emirates) realizó una hazaña extraordinaria, con la ascensión en solitario del Passo Pordoi (es el rey de la Cima Coppi 2022) y del puerto de Fedaia, resistiendo la remontada de Domen Novak (Bahrain Victorious) y Giulio Ciccone (Trek-Segafredo) y llegando con los brazos en alto. El Puma di Taino, nacido en 1998, es otro de los jóvenes italianos que ha dejado su huella en este Giro de Italia (después de Alberto Dainese y Stefano Oldani), flanqueando la hazaña de los dos “veteranos” Vincenzo Nibali (Astana Qazaqstan) y Domenico Pozzovivo (Intermarché-Wanty-Gobert), que se han afianzado en el 4º y 8º puesto de la clasificación general.

Los Dolomitas coronaron a Covi y Hindley y, una vez más, nos hicieron entender de qué va el Giro de Italia.

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