El que entienda este deporte después de haber visto triunfar hoy miércoles a Igor Arrieta (UAE Team Emirates-XRG) en Potenza, que nos lo explique. Tantos cambios, tanta emoción, ¡tanto frío y lluvia! 200 kilómetros, 4000 metros de desnivel, granizo en dos ocasiones sobre la caravana del Giro d’Italia, deportistas reventados -e incluso algún vehículo, como el que acompañaba al equipo emiratí en la caravana y recibió un insólito impacto de Mathys Rondel (Tudor)-.
Todo, para que triunfase un chavalín de Huarte, el hijo de José Luis Arrieta, gregario de lujo como él y ganador de etapa en La Vuelta, al que hoy emula con un éxito de prestigio en la carrera más dura del mundo. Que esta vez, además, hizo pleno honor a ese sobrenombre.
Ciccone no tuvo apenas tiempo para saborear su Maglia Rosa
Se las prometía felices Giulio Ciccone (Lidl-Trek) tras exhibir el martes poderío y rapiñar bonificaciones que le llevaron a la Maglia Rosa, pero acabó cediendo la prenda más preciada en solo 24 horas, solo y tirando por el orgullo y honra de un símbolo que le fue esquivo mucho antes de meta. Los chubasqueros protegieron en vano a un pelotón que, en muchos casos, afirmó haber vivido una de sus jornadas más duras.
De ese sufrimiento salió una escapada de 13 corredores, consolidada tras casi 90 km de pura lucha y entre la que sobresalieron dos ciclistas en la subida clave del día, la Montagna Grande di Viggiano (2ª categoria). Arrancó primero Arrieta, y luego lo hizo en progresión Afonso Eulálio (Bahrain Victorious), todoterreno y al que su beneficiosa situación en la general colocó en rampa de lanzamiento hacia un sueño que veremos si dura más que el de ‘Cicco’.