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Geraint Thomas, por una cuenta pendiente

03/05/2023

Geraint Thomas es el abanderado de esa generación mayor que sigue sin querer abdicar y dejar que la nueva generación se divierta haciendo lo que le da la gana. Es duro, muy duro, pero si a los 36 años acaba en el podio del Tour de Francia sólo por detrás de monstruos sagrados como Jonas Vingegaard y Tadej Pogačar significa que el momento de la retirada puede esperar.

Puede que no sea el de 2018, el que es competitivo todo el año y capaz de dominar el Tour de Francia, pero gracias a su experiencia, el corredor del Ineos Grenadiers sabe cómo prepararse para una carrera y sabe cómo alcanzar el pico de forma en el momento adecuado. Su temporada 2022 está a la vista, y su idea para este año es intentar emularla con el Giro de Italia en mente. En el Tour Down Under y la Volta a Catalunya los corrió principalmente para poner kilómetros en sus piernas, mientras que en el Tour de los Alpes, una carrera que históricamente ha sido de salida para la Corsa Rosa, empezó a exigirse, al tiempo que se ponía a disposición del posterior ganador Tao Geoghegan Hart, empezando a mostrar una condición más que decente. 

Tenerlo en su mejor momento en la salida de la Costa dei Trabocchi significaría tener un serio candidato a la Maglia Rosa. También le debe mucho al Giro, porque en una carrera tan extraordinaria como la suya, no haber conseguido nunca terminar una Carrera Rosa como protagonista es algo a remediar.

Thomas forma parte de esa extraordinaria generación de corredores de pistard británicos que fueron capaces de monopolizar los velódromos de todo el mundo durante varios años, y no es casualidad que sea bicampeón olímpico y tricampeón mundial de persecución por equipos. Sin embargo, al igual que su modelo a seguir, Bradley Wiggins, Geraint inició un lento pero inexorable cambio hacia un corredor por etapas, que le llevó a alcanzar la cima a los 30 años y a un triple podio en el Tour de Francia en las cinco últimas ediciones.

En el Giro, sin embargo, nunca le fue como hubiera esperado. Participó cuatro veces, pero en 2008 era un joven aún por destetar de las carreras en carretera, y en 2012 era poco más que un muy buen contrarrelojista, tanto que estuvo cerca de la Maglia Rosa en la contrarreloj inaugural de Herning, terminando 2º por detrás de Taylor Phinney. En 2017, sin embargo, tras un excelente inicio de Giro que parecía consolidarle como uno de los aspirantes más creíbles a la Maglia Rosa, el galés acabó estrellándose en la etapa de Blockhaus debido a un maxi choque provocado por una moto de la Policía Estatal, y los dolores de hombro y rodilla resultantes le obligaron a levantar la bandera blanca antes de la etapa 13. Luego, en 2020, su aventura duró sólo tres etapas, ya que se cayó sobre una botella de agua en la sección de transferencia de la etapa del Etna, sufriendo una fractura de pelvis. “Todavía estaba mejor que en el Tour 2018”, dijo entonces, “pero gracias de todos modos Italia, volveré pronto”. Regresó en este 2023, quizá un poco más tarde de lo que cabría esperar, pero para atar un cabo suelto nunca es tarde. 

Quien no tiene ningún asunto pendiente con la Corsa Rosa y, de hecho, le debe casi todo, es su compañero Tao Geoghegan Hart, que este año parece haber vuelto para mostrar la mejor versión de sí mismo, es decir, aquella con la que ganó el Giro en 2020, sustituyendo al lesionado Thomas. Sea uno u otro, la pareja británica tiene los ojos puestos en el Trofeo Senza Fine.

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