La clasificación de la montaña del Giro d’Italia es una de las más imprevisibles del pelotón. Sin un dueño claro desde el primer kilómetro, su historia se escribe etapa a etapa, fuga a fuga, y a menudo no tiene un protagonista definido hasta la segunda mitad de la carrera, cuando el reparto de puntos se dispara y los grandes puertos de Alpes y Dolomitas concentran la mayor parte del botín.
De hecho, sobre el total de 898 puntos máximos, 522 se reparten en solo cuatro etapas: las de Pila (Etapa 14), Carì (Etapa 16), Alleghe / Piani di Pezzè (Etapa 19) y Piancavallo (Etapa 20). No obstante, la historia y los precedentes nos permiten dibujar una lisa de posibles candidatos.