El domingo nadie se sorprendió realmente al ver a Jonas Vingegaard levantar los brazos y celebrar su quincuagésima victoria como profesional. Felix Gall sigue presionándole, pero los primeros grandes test en la montaña han dejado clara la superioridad del danés, vencedor tanto en el Blockhaus (7ª etapa) como en el Corno alle Scale (9ª etapa), las primeras grandes montañas de este Giro.
“Estamos exactamente donde queríamos estar”, sonreía en la cima de la subida emiliana.
Pocos minutos después aparecía también ante los micrófonos Afonso Eulálio. La misma sonrisa, pero con expectativas muy distintas. “Todo el equipo ha creído en mí y eso me ha dado aún más fuerza“, explicaba el portugués tras una actuación que fue mucho más allá de una simple defensa de la Maglia Rosa. En rampas que rozaban el 15%, el corredor del Bahrain Victorious terminó quinto en la etapa, su segundo mejor resultado en una Gran Vuelta tras el segundo puesto del pasado miércoles en Potenza, por detrás de Igor Arrieta.
Diez días antes, en Bulgaria, Vingegaard y Eulálio se habían presentado en la Grande Partenza con papeles completamente distintos. Tras una semana de carrera, son ellos los dos hombres que centran la atención, a la espera de la contrarreloj del martes entre Viareggio y Massa: 42 kilómetros que podrían cambiar el rostro de la carrera.