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Eulálio y Vingegaard: la revelación y el campeón

18/05/2026

El domingo nadie se sorprendió realmente al ver a Jonas Vingegaard levantar los brazos y celebrar su quincuagésima victoria como profesional. Felix Gall sigue presionándole, pero los primeros grandes test en la montaña han dejado clara la superioridad del danés, vencedor tanto en el Blockhaus (7ª etapa) como en el Corno alle Scale (9ª etapa), las primeras grandes montañas de este Giro.
“Estamos exactamente donde queríamos estar”, sonreía en la cima de la subida emiliana.

 

Pocos minutos después aparecía también ante los micrófonos Afonso Eulálio. La misma sonrisa, pero con expectativas muy distintas. “Todo el equipo ha creído en mí y eso me ha dado aún más fuerza“, explicaba el portugués tras una actuación que fue mucho más allá de una simple defensa de la Maglia Rosa. En rampas que rozaban el 15%, el corredor del Bahrain Victorious terminó quinto en la etapa, su segundo mejor resultado en una Gran Vuelta tras el segundo puesto del pasado miércoles en Potenza, por detrás de Igor Arrieta.

 

Diez días antes, en Bulgaria, Vingegaard y Eulálio se habían presentado en la Grande Partenza con papeles completamente distintos. Tras una semana de carrera, son ellos los dos hombres que centran la atención, a la espera de la contrarreloj del martes entre Viareggio y Massa: 42 kilómetros que podrían cambiar el rostro de la carrera.

Vingegaard no da puntada sin hilo

Para el danés, la prueba contra el crono representa otra ocasión para ampliar su ventaja sobre los hombres de la general. Pero también será una novedad: Vingegaard nunca ha afrontado una contrarreloj tan larga.

 

La referencia más cercana sigue siendo el Tour de Francia 2022, cuando sentó las bases de su primer triunfo terminando segundo en la crono de 40,7 km, a tan solo 18″ de Wout van Aert. Un dato que cuenta tan solo una parte de la historia: el danés redujo el ritmo en el tramo final para ceder la victoria a su compañero belga.

 

¿Volverá a ser dominante el martes? Hasta ahora, en su primer Giro, Vingegaard ha respondido presente en cada llamada. Fue el primero entre los favoritos en atacar: ya lo hizo en el final de la segunda etapa. Evitó todas las trampas de la primera semana y, cuando llegó la montaña, hizo valer su superioridad.

 

El doble ganador del Tour de Francia (2022 y 2023), también triunfador en La Vuelta del año pasado, ha tomado las riendas de la clasificación general sin dar la impresión de tener que forzar, convirtiéndose además en el corredor número 115 capaz de ganar al menos una etapa en las tres Grandes Vueltas.

 

 

En el Blockhaus escribió una página simbólica, siguiendo los pasos de Eddy Merckx: ambos conquistaron allí su primer triunfo en el Giro. Es más: el danés registró el mejor tiempo de siempre en la subida, cubriendo los 13,6 km en 38’22”. En el Corno alle Scale parecía más prudente, pero cuando Gall volvió a hacerse amenazante cambió de ritmo y firmó otro récord: 24’32” en los 10,8 km finales.

Eulálio, la nueva figura que no deja de sorprender

Tras Vingegaard llegaba ayer domingo Gall, a 12″; Davide Piganzoli, a 33″, Thymen Arensman, a 34″… y Eulálio, a 36″, autor de un final arrollador que le valió su quinta Maglia Rosa y alimentó aún más la pasión portuguesa por el Giro.

 

Antes que él solo Acácio da Silva, dos días de rosa en 1989, y João Almeida, quince en 2020, habían conseguido liderar la clasificación general del Giro para Portugal.

 

En cierto modo Eulálio tiene incluso más experiencia que Vingegaard en la Corsa Rosa: ya había participado en 2025. Aquella, sin embargo, sigue siendo su única experiencia como profesional en tres semanas. El año pasado había mostrado su talento entrando en la fuga de Bormio y terminando décimo la 17ª etapa, antes de rendirse al cansancio y abandonar camino de Champoluc.

 

El talento ya estaba. Faltaba aún la resistencia.

 

Eulálio es más hombre de ararrancadas que escalador puro. Lo había demostrado en Potenza, etapa que le abrió las puertas de la Maglia Rosa, y de nuevo en el final de Fermo, donde atacó con valentía. Las subidas largas parecían su límite, y sin embargo el portugués ha mostrado fondo y calidad, como ya había dejado entrever con el noveno puesto en el Mundial de Kigali, uno de los más exigentes de los últimos años.

Ahora está superando también el examen del Giro.

¿La crono que decide todo?

El propio Eulálio no esperaba llegar tan lejos. Pensaba perder la Maglia Rosa ya en el Blockhaus o en el Corno alle Scale. Sin embargo, el martes volverá a partir como líder.

 

La ventaja es importante: 2’24” sobre Vingegaard, 2’59” con Gall, 4’32” ante Jai Hindley. Pero el portugués no se engaña. “No es suficiente”, admite. Espera perder “minutos” en los 42 km de la contrarreloj.

 

Los motivos de su preocupación son comprensibles. A diferencia de Vingegaard, que lleva años trabajando de forma meticulosa en la disciplina, Eulálio no tiene grandes referencias contra el reloj. El año pasado cerró 150º la crono de Pisa, a 4’36” del vencedor Daan Hoole, en una distancia además más corta: 28,6 km.

 

Aquel día no tenía nada que defender. Ahora, en cambio, lleva sobre sus hombros la Maglia Rosa.

Puede que no sea suficiente para resistir a Vingegaard, que aparece como el gran favorito para hacerse con la cabeza de la clasificación general. El danés llegó al Giro con un objetivo claro: vincerlo.

 

Para Eulálio, en cambio, los últimos días han abierto perspectivas nuevas. Y quizás inesperadas.

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