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Error de cálculo

26/05/2022

Llevaba intentando a toda costa ganar una etapa desde el inicio del Giro de Italia. En cuanto el capitán Mathieu Van der Poel le dio el visto bueno, se lanzó de cabeza a la escapada, tratando de embolsar al pelotón. En Reggio Emilia estuvo a punto de ser alcanzado a falta de 700 metros, pero en Treviso Dries De Bondt (Alpecin-Fenix) consiguió ganar, en la que es sin duda la victoria más importante de su carrera.

Una pizca de mérito, sin embargo, debe compartir con sus compañeros de aventura Davide Gabburo (Bardiani-CSF-Faizanè), Magnus Cort Nielsen (EF Education-EasyPost) y Edoardo Affini (Jumbo-Visma), con los que resistió el regreso del pelotón y se entendió bien hasta los últimos cientos de metros. Al fin y al cabo, los corredores de la escapada no eran los últimos en llegar: Affini es uno de los mejores cronometradores del momento, Cort Nielsen ganó seis etapas en la Vuelta y una en el Tour de Francia, y Gabburo había terminado 2º en la etapa de Nápoles. El pelotón lo sabía y nunca les dio más de 2’30”, pero el error fue no reabsorberlos cuando tuvieron la oportunidad, es decir, a falta de más de 100 km, cuando habían frenado en cabeza y el pelotón se había acercado a un minuto.

Los escapados, por su parte, demostraron ser extremadamente astutos (Affini y De Bondt suelen estar en el pelotón para vigilar el intento del día y conocen muy bien esta dinámica), mantuvieron a raya al grupo, que no tenía ningún deseo de atraparlos, y tras el Muro di Ca’ del Poggio -con su espectacular telón de fondo público-, a falta de 50 km, empujaron con fuerza para intentar completar su acción. Misión cumplida, porque en el último kilómetro el pelotón aún tenía 35 segundos para recuperar y en el sprint De Bondt demostró ser el más fuerte de todos.

El ex campeón nacional belga no es un ganador cualquiera, porque su historia es de las que da gusto contar. En el Tour de Vendée de 2014, de hecho, Dries fue víctima de una caída que le obligó a estar en coma durante 13 días y que podría haberle matado. “No tengo ningún recuerdo de esos 30 minutos en los que se produjo el accidente“, dijo De Bondt a CyclingTips, “pero me dijeron que mi neumático trasero explotó en el descenso, que ya no podía controlar la bicicleta y que me estrellé contra la fachada de una casa. El casco me salvó la vida, pero sufrí dos fracturas en la base del cráneo. Tenía un edema cerebral muy peligroso y los médicos habían dicho a mis padres que había 3 opciones: una recuperación total, una vida con discapacidad o un estado vegetativo perpetuo, siendo la primera opción muy remota. Mis padres estaban dispuestos a despedirse del hijo que habían tenido hasta entonces”.

En cambio, De Bondt logró recuperarse por completo. Tuvo que volver a aprender a tragar y a hablar, pero sobre la moto ha vuelto a ir fuerte. Ahora también ha conseguido algo que no había logrado antes: ganar el Giro de Italia.

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