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Colombia, mi encanto

25/05/2022

Se necesita cabeza, corazón, piernas, inteligencia, paciencia y, por supuesto, mucho talento para hacer lo que Santiago Buitrago (Bahrain Victorious) hizo hoy entre Menador y Lavarone. El colombiano, de 22 años, se está haciendo notar en este Giro de Italia por una resistencia y unas ganas de victoria fuera de lo común: en Cogne había terminado en 2º lugar detrás de Giulio Ciccone y tras la meta rompió en un llanto que duró 15 minutos, porque lo único que hubiera aceptado era la victoria, que en cambio no llegó. Como admitió su Director deportivo Franco Pellizotti, incluso sus compañeros de equipo se burlaron un poco de esas lágrimas aparentemente exageradas, ya que un 2º puesto en una etapa como la Corsa Rosa no es algo que ocurra todos los días, y en cualquier caso su joven edad significaba que pronto tendría otras oportunidades. Sin embargo, cuando se tiene la mentalidad de un ganador, no se puede aceptar un puesto a la ligera.

Hoy se ha construido una nueva oportunidad, atacando en el Passo del Tonale y uniéndose a la escapada de 25 corredores que pasó a disputar la victoria parcial. Por un momento vio cómo esta oportunidad se le escapaba de las manos, cuando se estrelló en el descenso de Giovo, perdiendo mucho tiempo y teniendo que lidiar con varios rasguños y un traje roto. Sin embargo, tras un momento de desánimo, el bogotano volvió a subirse a su moto y se reunió con los fugados. En el Passo del Vetriolo mantuvo un perfil bajo, siguiendo las aceleraciones de Hugh Carthy (EF Education-EasyPost) y Jan Hirt (Intermarché-Wanty-Gobert) sin excederse y sin preocuparse demasiado por los habituales locos Mathieu Van der Poel (Alpecin-Fenix) y Gijs Leemreize (Jumbo-Visma), que lo habían intentado todo y se estiraron en el descenso.

En el Menador, sin embargo, Buitrago hizo valer todo su talento y se movió en el momento justo, despidiéndose de Carthy y Hirt y persiguiendo a los dos corredores en solitario. Van der Poel, tras hacer de extraterrestre durante unos kilómetros, volvió a bajar a la tierra de repente, plantándose en las inéditas rampas de Menador, pero el joven Leemreize se manejó a la perfección y empezó a adormecer los sueños de gloria. Buitrago, sin embargo, hizo las cuentas perfectamente y alcanzó a los corredores en los últimos cientos de metros de la subida, realizando una abrasadora progresión en los últimos 200 metros antes de la llegada a la cima, cuando las piernas de Leemreize gritaron alerta roja. En la meta de Lavarone, esta vez Santiago lloró de alegría. El Giro de Italia volvió a disfrutar de un talento colombiano; el último había sido Egan Bernal con el Trofeo Senza Fine de Milán en la pasada edición.

Pero, ¿qué pasó entre los grandes nombres de la clasificación general? Podríamos copiar y pegar lo que escribimos ayer: el equilibrio reina. A estas alturas parece una partida de ajedrez. Richard Carapaz (Ineos Grenadiers), Jai Hindley (Bora-hansgrohe) y Mikel Landa (Bahrain Victorious) están igualados en las subidas, y los dos primeros parecen tener un poco más que el vasco en la general, al menos en términos de explosividad (y por tanto de bonificaciones). Lo único que nos ha dicho el Menador es que Joao Almeida (UAE Team Emirates) se ha alejado un poco del podio, habiendo perdido 1’10” con la Maglia Rosa. La partida de ajedrez continúa.

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