El ciclismo, deporte de sacrificio y superación por antonomasia, encuentra su culminación con un gesto en cada meta. En plena Jornada Internacional del Beso, 6 de julio, nos vienen a la mente varias postales del Giro d’Italia que reflejan la pasión que siempre caracteriza a esta prueba.
En la Etapa 3, entre Plovdiv y Sofía, una pareja de Bulgaria se casó en una localidad adyacente al paso de la prueba y esperó, vestidos de novios, el paso del grupo boda. “Lugar de la boda: el borde de la carretera. Invitados: el pelotón del Giro d’Italia“, bromeaban las cuentas oficiales de la carrera, que resumieron la escena con su lema inconfundible: Amore Infinito.