El vínculo entre Suiza, que este sábado celebra su fiesta nacional, y el Giro d’Italia tiene tres capítulos escritos de rosa. Hugo Koblet abrió el camino helvético de Rosa en 1950, con esa finura tan característica que parecía convertir su esfuerzo, en aquellos desarrollos tan atrancados de la época, en un elegante baile. Cuatro años después, Carlo Clerici firmó uno de los triunfos más inesperados de la historia de la carrera. Y en 1995, Tony Rominger completó el triplete hasta la fecha con una autoridad apabullante en Milán.
Ya más cerca de nuestros tiempos apareció un símbolo: Fabian Cancellara. La ‘Locomotora de Berna’, ganador de casi todo, se quedó a escaso medio minuto de completar en la Corsa Rosa, en las colinas del Chianti donde tuvo lugar la CRI larga de la carrera en 2016 -y donde casi todos conocimos a Primoz Roglič-, el triplete de victorias en Grandes Vueltas. Los muchachos de ‘Spartacus’, ahora jefe del equipo Tudor Pro Cycling, lucharon en el reciente Giro 2026 -Michael Storer acabó 7º en la general, con Mathys Rondel-, por continuar su legado.