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Puertos cronometrados: Andalo, Ca’ del Poggio, Giau, Piancavallo

02/05/2026

El Giro d’Italia lanza junto a TUDOR un proyecto que se propone cartografiar, cronómetro en mano, los puertos más exigentes del ciclismo, construyendo un archivo de las escaladas que han hecho (y harán) la historia de este deporte y ofreciendo a los aficionados una referencia con la que compararse y compararlos. Se dispondrá un punto de control en el inicio y al final de 11 puertos a lo largo de las tres semanas. El punto de control podrá corresponderse con el arco del GPM o con la línea de meta. Hoy os presentamos los cuatro últimos puertos.

Andalo

Rodeada de cimas que superan con creces los 2000 metros de altitud, Andalo se asienta sobre una amplia meseta herbosa en el centro de la altiplanicie Brenta – Paganella. La subida en sí no es monstruosa, más bien es tendida, pero está situada muy cerca de la meta – se corona a poco más de 10 km de la llegada – y servirá sin duda como trampolín de lanzamiento para cualquiera que quiera intentar ganar la etapa. Comienza en Molveno y termina en la localidad de Andalo-Lever, con un total de 8,3 km de ascensión irregular y con una pendiente media del 3,9%. En ese punto habrá un breve descenso que devolverá al pelotón a la carretera principal y conducirá directamente hacia la meta.

 

Para Andalo, que a menudo ha albergado etapas del antiguo Giro del Trentino y hoy Tour of the Alps, se trata de la tercera llegada de etapa en un Giro d’Italia. La primera se remonta a 1973, el año de Eddy Merckx con la Maglia Rosa desde el primer al último día; el campeonísimo por excelencia también triunfó, de hecho, en la localidad trentina. La segunda es reciente, de 2016, y coincide con la única victoria de etapa en el Giro d’Italia de Alejandro Valverde. El español batió al sprint a la Maglia Rosa, Steven Kruijswijk, mientras Vincenzo Nibali entraba en crisis y perdía casi dos minutos… que recuperaría luego en las electrizantes jornadas finales.

 

En ambos precedentes, sin embargo, la etapa había sido mucho más dura de lo que será en 2026. Previsiblemente, la Cassano d’Adda – Andalo de 202 km será una fracción de transición, apta para los cazaetapas.

Muro di Ca’ del Poggio

El Muro di Cadel Poggio no es una simple subida: es un pequeño teatro para el ciclismo engastado entre las Colinas del Prosecco, hoy Patrimonio Mundial de la UNESCO. Se encuentra en San Pietro di Feletto, en el corazón de la provincia de Treviso, y es breve y letal: 1100 metros al 12,3% de pendiente media, con puntas del 19%.

 

Rebautizado oficialmente en 2010, el Muro se ha convertido rápidamente en un símbolo, también gracias a su hermanamiento con gigantes del Norte como el Kapelmuur y el Mûr-de-Bretagne, con la’idea – fascinante – de crear una red europea de los “muros” más icónicos del ciclismo. Pero es sobre todo el Giro d’Italia el que ha hecho de él un lugar de culto: pasos repetidos, desde 2009 hasta los años más recientes, que cada vez transforman esta franja d’asfalto en una fiesta popular, teñida de rosa y abarrotada de aficionados. No solo profesionales: el Muro ha albergado también el Giro U23, el Giro Women e incluso los Campeonatos Italianos de 2010.

 

Emblemática e innovadora, en 2018, la contrarreloj real time del Giro U23: un desafío contra el reloj a persecución en la subida y alrededores, con todos los corredores partiendo uno tras otro tomando en cuenta las diferencias reales en la clasificación general.

Passo Giau

Cuando llegas a la cima del Passo Giau y la mirada se abre a praderas alpinas, cabañas de madera y las paredes majestuosas de los Dolomitas – con el Nuvolau haciendo de centinela – comprendes enseguida por qué está considerado uno de los panoramas más bellos de’l arco alpino. Pero para ganarse esta vista hay que sufrir: 2305 metros de altitud, 29 curvas de herradura y, desde la vertiente de Selva di Cadore, 9,9 km al 9,3% que no dan tregua.

 

El Giau entró en la leyenda del Giro d’Italia en 1973, en una edición histórica también por ser la primera salida desde fuera de la Península Itálica, en la belga Verviers. Fue un Giro dominado por Eddy Merckx, pero precisamente en el Giau se consumó una de las raras excepciones: en la durísima Andalo-Auronzo di Cadore, entre Valles, Santa Lucia y Cima Tre Croci, se impuso el escalador español José Manuel Fuente ‘Tarangu’, capaz de volar al infinito cuando la carretera se empinaba como pocos otros en la historia.

 

Desde entonces el Giau se ha convertido en sinónimo de ciclismo de kilates. Incluido en múltiples ocasiones en los recorridos modernos, ha consolidado su mito sobre todo en los últimos años, también gracias a etapas épicas y condiciones a menudo extremas. Como en 2021, cuando bajo lluvia y nieve la carrera se vio trastocada y concentrada la disputa de la jornada precisamente en esta subida. En aquella jornada Egan Bernal, ya con la Maglia Rosa, atacó con decisión, poniendo en dificultades a rivales como Simon Yates, Romain Bardet y Damiano Caruso. Fue uno de esos momentos en los que la carrera cambia de cara: Bernal coronó como dueño y señor, se lanzó hacia Cortina y puso las dos manos sobre el Trofeo Senza Fine.

Piancavallo

La primera vez que el Giro d’Italia eligió subir a Piancavallo, una hondonada de la vertiente oriental del Monte Cavallo, se impuso Marco Pantani. No está mal como bautismo. Era 1998 y en la localidad friulana Il Pirata comenzó a sentar las bases del mítico doblete Giro-Tour. Se volvió después en 2017 y triunfó Mikel Landa al final de una larga escapada, y con el maillot de mejor escalador.

 

La última vez que se llegó a Piancavallo fue en 2020, en los albores del ‘nuevo’ ciclismo, hecho de vatios y récords de escalada. Venció Tao Geoghegan Hart, futura Maglia Rosa final, y célebres fueron las declaraciones de Vincenzo Nibali en la meta, donde fue solo 10°. “Hice los números que me han permitido en el pasado ganar carreras importantes, pero ahora ya no bastan”.

 

La subida mide 14,5 km y tiene una pendiente media del 7,8%: la parte más dura es la primera, con 6,5 km iniciales que ascienden al 9,4%. En 2026 se afrontará dos veces y hará de juez supremo de todo el Giro d’Italia. Tras la Etapa 20, Gemona del Friuli 1976-2026 – Piancavallo, no habrá más ocasiones para intentar el asalto al Trofeo Senza Fine. Por la noche se volará a Roma para el gran final.

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