“1% de posibilidades; 99% de fe”. Así funcionan las fugas en el ciclismo moderno, especialmente en las etapas llanas.
Cuando en el km 5 se fue un corte de cuatro corredores en la Etapa 15 del Giro d’Italia, un recorrido escénico y monumental en tierras lombardas entre Voghera y Milán, ni un solo espectador daba un duro por los escapados. ¡Pero es que tampoco lo daban cuando se entró al circuito final de Corso Venezia! Hacía bastante que muchos no nos alegrábamos de equivocarnos.
La fuga tenía hechuras de trámite para los equipos de los velocistas, pero había dos factores a considerar en favor de los aventureros: la sabia combinación de currente / hombre rápido que introdujo en la escapada del Polti VisitMalta, con Mattia Bais y Mirco Maestri, y la presencia, además de un habitual como Martin Marcellusi (Bardiani-CSF 7 Saber), del noruego Fredrik Dversnes (Uno-X Mobility). Alguien perfectamente conocido por la afición italiana, pues en otra fuga, en la Tirreno Adriatico 2025, se llevó el gato al agua con potencia e inteligencia.