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Roberto Visentini: talento, obstinación y un Giro ante los grandes

31/01/2026

De Roberto Visentini se decía que era el “pijo” del ciclismo. Una definición que él siempre rechazó firmemente, pero con la que tuvo que lidiar durante toda su carrera. Ciertamente, en el pelotón destacaba por su cabello siempre bien cuidado y una imagen brillante, a las que unía la pasión por los coches bonitos y por el esquí. En resumen, un personaje muy diferente del corredor típico de los años 80, a menudo de orígenes e intereses humildes.

Rivalidades y desilusiones

Nacido en la orilla bresciana del Lago de Garda, Visentini siempre batalló contra todos, en carrera y fuera, porque a los desafíos contra una generación de oro -que incluía a Bernard Hinault, Francesco Moser, Giuseppe Saronni, Gianbattista Baronchelli, Greg LeMond y Laurent Fignon, por nombrar algunos- se unían siempre las polémicas fuera de la bicicleta. Baste con mencionar que en 1983, perdió el Giro d’Italia después de haber peleado desde el primer hasta el último día contra Saronni, cediendo solo a causa de las bonificaciones que en aquella edición preveían 30″ para el ganador de cada etapa, 20″ para el segundo y 10″ para el tercero.

 

Visentini a menudo descolgaba a sus adversarios en la subida, pero Saronni recuperó casi dos minutos con las bonificaciones, prevaleciendo al final sobre su oponente por apenas 1’07”. “Para hacer ganar a Saronni o Moser, mucho más populares que yo, se inventaron bonificaciones monstruosas. Sin ese regalo habría ganado”, afirmó Visentini en recientes fechas. Aquella fue también la edición en la que algunos camareros de un hotel de Gorizia fueron sobornados para poner una dosis masiva de ‘Guttalax’, un laxante, en la comida de Saronni, con el objetivo de conducer el Giro hacia las fauces de Visentini, que no sabía nada de aquella jugarreta.

 

Roberto Visentini, muy a su pesar, también fue la “víctima” de la icónica “traición de Sappada”, cuando su compañero de equipo Stephen Roche lo atacó y le quitó la Maglia Rosa durante la edición de 1987, mandando al corredor bresciano a la deriva. Un duro golpe, uno de los más discutidos y comentados en la historia del Giro, pero que a la postre marcó el inicio del declive de Visentini.

Entre los grandes del Giro

Antes de aquello, Roberto Visentini ya había demostrado ser un corredor formidable -dominador en las categorías juveniles, fue también campeón del mundo júnior-, pero que para muchos no amasó todo lo que su talento le habría permitido hacer de otra forma. A pesar de ello, Visentini vistió la Maglia Rosa hasta 27 veces en su carrera (repartidas entre las ediciones de 1980, 1981, 1985, 1986, 1987); está en el Top 10 de todos los tiempos, con los mismos números de Costante Girardengo y más días de líder que Felice Gimondi, Alberto Contador y Vincenzo Nibali, si bien menos que Bernard Hinault, Fausto Coppi y Miguel Indurain. Está entre los más grandes de la Corsa Rosa, con cinco victorias de etapa y el triunfo final de 1986.

 

Visentini rondo el éxito de Giro d’Italia muchas veces: lo corrió en ocho ocasiones, terminó 2º en 1983 y en 1985 se tuvo que retirar después de nueve jornadas con la Maglia Rosa sobre sus hombros. En 1986, sin embargo, nada ni nadie logró detenerlo, a pesar de una salida lenta y la necesidad de remontar. Visentini ganó la Etapa 6 con llegada a Potenza; luego comenzó a recortar terreno con la Maglia Rosa de Saronni, recuperando en la contrarreloj de Siena y más tarde en la Etapa 14 con llegada a Sauze d’Oulx, antes de completer la remontada en la Etapa 16 con la llegada en ascenso de Foppolo. En Merano, donde concluyó el Giro, Visentini dejó atrás en la general a Saronni, Moser y LeMond. Casi nada.

 

“¿El secreto de mi éxito? La recuperación después de cada esfuerzo – dijo Visentini en aquel momento – No tengo sprint, lo sabéis bien, por eso estoy hecho para las carreras por etapas. Hasta ahora siempre había algún obstáculo, alguna traba. Esta vez la suerte no me ha dado la espalda y heme aquí, finalmente ganador“.

 

Roberto Visentini entra en el Hall of Fame del Giro d’Italia y ahora, además de la Maglia Rosa, tendrá que conservar también el Trofeo Senza Fine, que le recordará que sus gestas, sus alegrías y sus decepciones permanecerán para la eternidad en la historia de este deporte.

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