Antes de aquello, Roberto Visentini ya había demostrado ser un corredor formidable -dominador en las categorías juveniles, fue también campeón del mundo júnior-, pero que para muchos no amasó todo lo que su talento le habría permitido hacer de otra forma. A pesar de ello, Visentini vistió la Maglia Rosa hasta 27 veces en su carrera (repartidas entre las ediciones de 1980, 1981, 1985, 1986, 1987); está en el Top 10 de todos los tiempos, con los mismos números de Costante Girardengo y más días de líder que Felice Gimondi, Alberto Contador y Vincenzo Nibali, si bien menos que Bernard Hinault, Fausto Coppi y Miguel Indurain. Está entre los más grandes de la Corsa Rosa, con cinco victorias de etapa y el triunfo final de 1986.
Visentini rondo el éxito de Giro d’Italia muchas veces: lo corrió en ocho ocasiones, terminó 2º en 1983 y en 1985 se tuvo que retirar después de nueve jornadas con la Maglia Rosa sobre sus hombros. En 1986, sin embargo, nada ni nadie logró detenerlo, a pesar de una salida lenta y la necesidad de remontar. Visentini ganó la Etapa 6 con llegada a Potenza; luego comenzó a recortar terreno con la Maglia Rosa de Saronni, recuperando en la contrarreloj de Siena y más tarde en la Etapa 14 con llegada a Sauze d’Oulx, antes de completer la remontada en la Etapa 16 con la llegada en ascenso de Foppolo. En Merano, donde concluyó el Giro, Visentini dejó atrás en la general a Saronni, Moser y LeMond. Casi nada.
“¿El secreto de mi éxito? La recuperación después de cada esfuerzo – dijo Visentini en aquel momento – No tengo sprint, lo sabéis bien, por eso estoy hecho para las carreras por etapas. Hasta ahora siempre había algún obstáculo, alguna traba. Esta vez la suerte no me ha dado la espalda y heme aquí, finalmente ganador“.
Roberto Visentini entra en el Hall of Fame del Giro d’Italia y ahora, además de la Maglia Rosa, tendrá que conservar también el Trofeo Senza Fine, que le recordará que sus gestas, sus alegrías y sus decepciones permanecerán para la eternidad en la historia de este deporte.