Mucha más historia que las dos anteriores, inéditas, contiene la última perla del ‘tappone’ valdostano de la Etapa 14, la jornada que iniciará la ‘traca final’ del Giro 2026. El colofón a los pasos por Saint-Barthélemy, Valpelline, Doues, Lin Noir y Verrogne será este brutal coloso, por su vertiente de Gressan, conectado desde la ciudad de Aosta con un funicular que la propia carrera utilizará el sábado 23 de mayo.
Los 16,5 kilómetros de ascensión, al 7,1% medio y con rampas no superiores al 9%, son irregulares pero a la vez muy sostenidos, dignos de gran puerto alpino. Será uno de los días de mayor belleza escénica de la Corsa Rosa, ya que desde la cima, si sale buen día, se podrá ver el Mont Blanc, el Cervino, el Monte Rosa o el Gran Paradiso.
Pila tiene historia en el Giro, muy utilizado en los años ’80 y ’90, aunque siempre se ha empleado la vertiente de Pont-Suaz y solo esta vez se subirá por donde normalmente se bajaba. En 1987, Robert Millar batió a Marino Lejarreta y a la Maglia Rosa, Stephen Roche, y en 1992 se impuso Udo Bolts desde la fuga en un Giro que acabaría adjudicándose Miguel Indurain. Para este regreso, por tanto, ha habido que esperar siete lustros.