Un percance final y una enfermedad que no le privaron del éxito
Sobre la caída sufrida a 2 km de meta -que, a su vez, le permitió entrar de la mano junto a sus compañeros, una escena más típica de carreras como el Giro d’Italia que de rondas de una semana-, el de Baja California explicó que “fue un poco de caos en la curva: pisé un bache y pinché la rueda delantera, y a partir de ahí no pude hacer nada. Por suerte no fue nada grave”.
Más sorprendente aún fue su revelación de que había llegado a la Strade Bianche, y a esta Tirreno Adriatico, tras haber enfermado en los días previos: “Estaba muy bien de forma, pero ocurrió en el peor momento”. Pese a ello y gracias a que en su equipo estuvieron “muy comprometidos” con su figura, logró un nuevo éxito con el que llenar de orgullo a México y a toda Latinoamérica, que lo quiere como su hijo más célebre de la actualidad.
¡Enhorabuena, Isaac!