Carreteras bañadas por el sol. El Vesubio como testigo. Miles de años de historia y un ciclismo que ha convertido sus avenidas en vivienda habitual. Nápoles volverá a ser el jueves 14 de mayo escenario de una etapa del Giro d’Italia, protagonista imprescindible en los últimos años.
Ganar en Nápoles es una misión más que complicada, en gran parte porque, a pesar de que las últimas veces se ha terminado al sprint, nunca está ni mucho menos asegurado. De hecho, cuando la Corsa Rosa regresó a la ciudad partenopea tras nueve temporadas de ausencia en 2022, tuvimos a uno de los ‘vaqueros’ del pelotón encabezando a la fuga del día.
Thomas de Gendt remató en el circuito del Monte de Prócida un grupo de 14 corredores y altísima alcurnia: aquel día se escaparon Van der Poel, Ulissi, Girmay, Wout Poels, Mauro Schmid. El belga, que fue podio (3º) del Giro d’Italia en 2012, ganaba 10 años después en una de sus carreras más queridas… y no lo volvería a hacer más en profesionales.