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¿Cuánto han influido las contrarreloj en el Giro d’Italia en los últimos 10 años?

22/04/2026

Cuando se habla de recorridos de Grandes Vueltas, el papel que pueden tener las contrarreloj a lo largo de las tres semanas es siempre uno de los temas más debatidos. En los años 80 y 90 las pruebas contra el crono eran decisivas para la clasificación general —porque las diferencias en carrera eran a menudo abismales—, mientras que ahora los kilómetros totales previstos para las contrarrelojes han disminuido y las diferencias entre especialistas y no especialistas están algo más igualadas. Eso no quita, sin embargo, que de los esfuerzos individuales no se puede escapar. Las tácticas y los juegos de equipo a menudo quedan en agua de borrajas, y en ese sentido, los pocos segundos ganados o perdidos en las cronos pueden acabar resultando decisivos para el podio final o la victoria.

Dumoulin, un triunfo construido a contrarreloj

Hemos analizado las últimas 10 ediciones del Giro d’Italia para entender cómo de decisivas han resultado las contrarreloj para la conquista del Trofeo Senza Fine. En 2016, por ejemplo, y dejando al margen la breve crono de apertura en Apeldoorn, se disputó la llamada ‘crono del Chianti’, de 40,5 km, y una cronoescalada en el Alpe di Siusi, de 10,8 km. El que acabó siendo vencedor final, Vincenzo Nibali, metió 1’35” a Esteban Chaves en la Toscana… para luego perder 1’30” con el colombiano en la ascensión alpina. La cronoescalada de aquel año se presumía sobre el papel decisiva para la clasificación general, pero esa edición quedó marcada por dos etapas finales rocambolescas, con la caída de la Maglia Rosa Steven Kruijswijk (brillante en ambas contrarreloj) en la bajada del Colle dell’Agnello y el vuelco de Nibali, que ganó el Giro d’Italia por apenas 52” sobre Chaves. Al final las contrarreloj no marcaron la diferencia, pero fueron el preludio a uno de los desenlaces más increíbles de la última década.

 

Absolutamente determinantes fueron en cambio los cronos en 2017, el año de Tom Dumoulin. En las dos cronometradas -la Foligno-Montefalco, de 39,8 km, y la decisiva entre Monza y Milán, de 29,8 km-, el neerlandés sacó 3’01” a Vincenzo Nibali y 4’17” a Nairo Quintana, que no fueron lo suficientemente fuertes para sumar en montaña todo lo que luego acabaron perdiendo. Dumoulin ganó ese Giro d’Italia con 31” sobre Quintana y 40” sobre Nibali. Al año siguiente triunfó Chris Froome, que por su parte construyó el triunfo Rosa casi íntegramente en el Colle delle Finestre y no en la contrarreloj (Trento-Rovereto, 34,2 km), donde solo recuperó 1’02” a un Simon Yates que mantuvo firmemente la Maglia Rosa hasta ese descalabro y proeza finales.

Geoghegan Hart vs Hindley: todo se decidió en la contrarreloj

El 2019 se abrió y cerró con contrarreloj, con la subida al San Luca de inicio y el clásico cierre en la Arena de Verona, aunque ambas acabaron siendo más bien intrascendentes. La importante fue la Riccione–San Marino (34,8 km), que aunque parecía configurar un duelo a dos entre Primož Roglič y Vincenzo Nibali acabó dando alas al futuro vencedor Richard Carapaz. El carchense solo cedió 1’55” con el esloveno y fue tremendamente hábil para aprovechar en los días siguientes las disputas entre los dos grandes favoritos.

 

La edición de 2020 fue muy particular, no solo porque se celebrase en octubre sino también porque en el tramo final emergieron dos corredores totalmente inesperados: Tao Geoghegan Hart y Jai Hindley. Los dos llegaron a la contrarreloj final de Milán (15,7 km) empatados de manera exacta, y allí el inglés sacó 39” al australiano para llevarse un Giro d’Italia que quedará para siempre en la memoria. Anteriormente, en la crono Conegliano-Valdobbiadene de 34,1 km, cuando ninguno de los dos imaginaba que llegaría a disputarse la Maglia Rosa, Geoghegan Hart había sacado otro 1’15” extra a Hindley. Razón de más para considerar que esas cronos fueron absolutamente decisivas.

 

En 2021 los kilómetros de crono fueron pocos (38,9 en total) e intrascendentes, sobre todo porque estaban situados en Turín en la primera etapa y en Milán en la última, con todo el pescado vendido y Egan Bernal cómodamente posicionado como Maglia Rosa. Un planteamiento prácticamente idéntico al acontecido en 2022, con apenas 26,6 km totales contra el crono y un Jai Hindley que tuvo su revancha particular en el Giro d’Italia en detrimento de Carapaz, gracias a una actuación soberbia en la Marmolada.

El Monte Lussari de Roglič, el último gran veredicto contra el crono

Las pruebas contra el crono volvieron a marcar la diferencia en 2023, en el duelo, bastante bloqueado por otra parte, entre Primož Roglič e Geraint Thomas. La primera crono, la Savignano sul Rubicone–Cesena de 35 km, había marcado pocas diferencias, con la victoria y liderato de un Remco Evenepoel visiblemente enfermo y que acabó retirándose tras un positivo por covid. Roglič y Thomas se lo jugaron todo en la cronoescalada del Monte Lussari, 18,6 km apasionantes que regalaron al esloveno el tan ansiado triunfo Rosa. Al año siguiente, en 2024, Tadej Pogačar no necesitó las contrarrelojes (aunque ganó la de Foligno) para desintegrar a la competencia, mientras que en 2025 el ajuste de cuentas llegó en el Colle delle Finestre, con un Simon Yates que puso contra las cuerdas a Isaac Del Toro y Richard Carapaz en un Giro d’Italia con poca influencia de las pruebas contra el crono.

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