Damos fe de que ‘Jonny’ se ha lucido especialmente con esa preparación: en dos presencias en el Giro d’Italia, ha conquistado dos veces la Maglia Ciclamino y cosechado cuatro triunfos de etapa. La pregunta es obvia: ¿se puede mejorar ese botín? “Sí, siempre se puede. Saldremos siempre a dar el máximo y aspiramos a llegar con la mejor condición posible. Tendré además un gran equipo para apoyarme y hacer buen Giro. Hay buenas etapas, buenas posibilidades. Me hace feliz volver al Giro”.
Una elección que llega tras conquistar el otro símbolo de los sprinters en las Grandes Vueltas, un maillot verde del Tour que podría cambiar este año nada menos que por la Maglia Rosa, dada la gran oportunidad para los hombres rápidos que la jornada inaugural de la Grande Partenza en Bulgaria, de Nessebar a Burgas, les brindará.
“Correr el Giro d’Italia es como correr cada día en tus carreteras de casa, y en esto creo que hablo un poco por todos los chicos italianos. Es algo especial, yo el Giro lo defino siempre como ‘casa’. Como también es especial salir de otro país”. Un reto que arranca con la opción de liderar la general y que acabará en su tierra. ¿Desde arriba del Piancavallo se ve Roma? “Si hay buen tiempo se ve; el Coliseo seguro que se ve”, bromea para concluir con su encantadora sonrisa.