La historia arranca en 1973, cuando Martín Emilio ‘Cochise’ Rodríguez se convirtió en el primer colombiano en ganar una etapa del Giro y abrió una puerta que ya nunca se cerraría. Detrás llegó la leyenda de Luis ‘Lucho’ Herrera, el Jardinerito, uno de los escaladores más puros que ha dado este deporte. Tres triunfos parciales y una Maglia Verde -antiguo color de la clasificación de la Montaña- en 1989 que confirmaron lo que Italia empezaba a intuir sobre los Escarabajos. Su testigo en la montaña lo recogerían nombres como Chepe González o Freddy González, quienes continuaron tejiendo una tradición elevada a cumbre nacional.
Pero la cima absoluta llegó con la generación dorada del ciclismo colombiano. En 2014, Nairo Quintana se vistió de Maglia Rosa en Trieste y firmó el primer título colombiano, y latinoamericano, en la Corsa Rosa. Siete años después, en 2021, Egan Bernal repitió la hazaña con una exhibición en la alta montaña propia de un campeón. Entre uno y otro, un rosario de podios e instantes inolvidables: los dos subcampeonatos de Rigoberto Urán (2013 y 2014), tan grande sobre la bici como fuera de ella, con un carisma inigualable; la sonrisa imborrable de Esteban Chaves, segundo en 2016 y ganador en el Etna; o los cinco triunfos al sprint y la única Maglia Ciclamino colombiana a cargo de Fernando Gaviria, la excepción veloz en un país de escaladores.