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Las riendas están sueltas

13/05/2023

Tras la inesperada inactividad de ayer en la subida a Campo Imperatore, el pelotón decidió resarcirse en la Terni-Fossombrone. Los fuegos artificiales que no llegaron en una subida histórica como el Gran Sasso d’Italia, llegaron en un GPM de 4ª categoría como el de I Cappuccini, que insertado a 6 km de meta empujó – por fin – a los grandes a moverse y probar la resistencia de sus adversarios.

Lo primero que hay que subrayar, sin embargo, es otra actuación monstruosa este año de Ben Healy (EF Education-EasyPost), que tras haber demostrado sus habilidades en las Ardenas, terminando 2º en la Amstel Gold Race y 4º en la Lieja-Bastogne-Lieja, ha interpretado hoy la etapa como una clásica del Norte, a la manera en que se han corrido en los últimos tiempos, es decir, a todo gas de principio a fin. El irlandés llevaba intentando entrar en la escapada del día desde el inicio del Giro, pero nunca recibió el visto bueno del pelotón, que esperó a que la CG bajara a 30 minutos para darle finalmente espacio.

Sin Tadej Pogačar ni Remco Evenepoel en su camino, en ese momento, Ben no tenía a nadie que pudiera contrarrestarle. Tras 130 kilómetros llanos, el irlandés de 22 años se desmelenó en las primeras rampas que encontró, las de I Cappuccini (en el primer paso), y a falta de 51 km ya estaba solo en cabeza. En pocos kilómetros, la ventaja había aumentado a más de un minuto sobre el resto de escapados: domar las subidas y bajadas de Las Marcas era un juego de niños para él en ese momento. En Fossombrone, tuvo tiempo de sobra para disfrutar de su primer éxito en una Gran Vuelta que, nuestra impresión, sin duda no será la última.

Por detrás, no se desmelenaron a falta de 50 kilómetros como delante, sino que esperaron hasta la última aspereza de I Cappuccini para soltar las riendas por primera vez en este Giro. El ataque llegó de los avispones, de la mano de Primož Roglič (Jumbo-Visma), que lanzó el primer ataque afilado sobre su gran rival Remco Evenepoel (Soudal-QuickStep). El esloveno subió el ritmo en la parte más empinada de la subida, encontrando como primera respuesta la del cada vez más sorprendente Maglia Rosa, Andreas Leknessund (Team DSM), quien, galvanizado por el símbolo de la supremacía, fue el único en responder a Roglič en un primer momento.

Evenepoel, quizás sorprendido, quizás no en su mejor día, intentó contraatacar más tarde, pero fue incapaz de recortar distancias con su rival. Lo que sí consiguió en cambio el Ineos Grenadiers fue gestionar a la perfección la subida y lanzar al dúo británico, Tao Geoghegan Hart y Geraint Thomas, justo en la subida final. Los dos alcanzaron a Roglič y se fueron con él hasta la meta, ganando 14 segundos sobre Evenepoel y los demás favoritos. Minucias comparadas con lo que nos espera en los próximos días, pero son señales.

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