Es imposible olvidar el debut de Derek Gee en el Giro d’Italia. Era 2023 y, aparte de un título nacional canadiense contrarreloj, no había ganado nunca en profesionales y era prácticamente un desconocido. Sin embargo, en esas tres semanas el corredor de Ottawa se dio a conocer a base de ataques y contraataques; ya fuera una etapa llana o de montaña, lo intentaba, en fuga o arrancando en los tramos finales.
Cerró aquella Corsa Rosa con cuatro segundos puestos de etapa, en Fossombrone, Viareggio, Cassano Magnago y en las Tre Cime di Lavaredo, y dos cuartos puestos, en Crans-Montana y Palafavera, además de un doble segundo puesto tanto en la clasificación por puntos de la Maglia Verde como en la de la montaña de la Maglia Azzurra.
“El Giro siempre ha sido mi Gran Vuelta favorita, desde que la veía de niño -recuerda Gee-. Tiene un lugar especial en mi corazón y es la única carrera de tres semanas que un canadiense ha logrado ganar (NdR: Hesjedal, en 2012). Además, fue la carrera en la que me di a conocer para todos y la primera en la que conseguí acabar arriba en la general”.